AMOR PLATÓNICO
Leyendo
a Platón y viendo el origen de lo que es la teoría del amor según Platón en sus
"Diálogos" nos damos cuenta que lo que hoy se piensa sobre lo que es
el amor platónico es prácticamente diferente a lo que Platón escribió sobre el
amor. El amor al conocimiento, a la sabiduría y a la belleza es lo que Platón
dice que está en el origen del amor, fuera de toda realidad pasional. El amor
se encuentra al tener una visión "parecida" a la que tuvimos como
almas en donde apreciábamos fundamentalmente la belleza contemplando las
"Ideas". Y esa luz sobre la belleza se arroja de repente a través de
la vista volviéndola a encontrar en el cuerpo de la persona a que se comienza a
amar.
Define
al amor como un profundo conocimiento de la otra persona después de la visión
"alada" que nos hace "recordar" la persona a la que
comenzamos a amar. Pero Platón nos hizo ver que es un amor entre hombres que se
trasmiten conocimiento, amor homosexual, ya que la mujer en ese entonces era
vista como sujeto pasional de los deseos más eróticos y también como madre. Por
tanto el amor según Platón se produce entre los hombres después de haber
llegado a una plenitud en la comunicación sobre conocimiento y filosofía,
acercamiento que se produce después de la visión de ese alma.
AMOR A PRIMERA VISTA
¿Cada
vez que lo ves tu corazón se acelera, el estómago te hormiguea y el sudor
recorre tu hermosa anatomía? Entonces te tenemos una noticia: Cupido, ese
inquieto niño con alas y ojos vendados, ha vuelto a hacer de las suyas y éstos
son algunos de los efectos del dulce veneno de su flecha.
El flechazo
‘Cuando
vives una loca pasión, están entrando en juego reacciones bioquímicas en tu
cerebro, que te hacen sentir en un estado de plenitud y ver a tu chico como el
hombre ideal’, asegura la psicóloga Isabel Menéndez.
La
excesiva rapidez e intensidad con que se produce el amor a primera vista se
debe a que descubres que él se ajusta a tu modelo de pareja ideal. Este
arrebato pasional es un golpe emocional que te altera profundamente, lo sientes
mágico y milagroso, te da un extraordinario bienestar y te cambia la vida de
color.
Estar
al lado de él es tu única necesidad y deseo, y al acercarte a él te relajas,
desaparecen tus tensiones. Creas con él un mundo propio y sólo te interesa lo
que está dentro. Te sientes indestructible si estás junto a él y vulnerable si
se separan. Sientes cómo él te complementa y esta ilusión te convierte en una
persona feliz.
AMOR CONSCIENTE
Amar
Conscientemente es una de las experiencias más maravillosas que podamos
imaginar, porque sin conciencia, el amor queda reducido a un acto animal que
agota, mientras que vivido con conciencia, desde el corazón es fuente de
felicidad y energía. Podemos vivir la vida desde distintos niveles de
conciencia. Cuanto más profundo es el nivel de conciencia en el cual vivamos,
más profunda y gratificante será nuestra vida.
Amar
no es desear, atraer o sufrir, amar es expandir nuestra propia conciencia. Amar
es estar por encima de la separatividad, de la dualidad, del temor y del miedo.
San Agustín decía: "Ama y haz lo que quieras". Ello quiere decir que
cuando amas eres libre y puedes hacer lo que quieras. También puedes hacer lo
que quieres (o lo que crees que quieres) sin amor; pero entonces estás
reaccionando y el verdadero amor, el Amor Consciente, no es reacción, sino
continua creación.
El
amor es lo que nos proporciona la alegría de vivir, es la sal de la vida y ello
por una razón muy sencilla, a saber, que la vida es expansión de la conciencia.
Sin
amor, la vida está bloqueada, no tiene sentido, o al menos no tiene sentido
para el que no ama. Parecería como si sin amor viviéramos en tinieblas.
Cuando
amamos estamos transmitiendo aquello que todo el mundo está consciente o
inconcientemente, buscando; por ello mismo cuando amamos se nos abren las
puertas de los milagros.
AMOR EQUIVOCADO
¿Es
el amor equivocado que se siente con mayor intensidad que el verdadero, el
convencional que no genera problemas. El amor acrecienta físicamente los
sentidos, amplifica la percepción y nos pone en un estado de éxtasis interna
dif´cil de explicar en pocas palabras. Cupido y la flecha que lanza puede
producir un gran placer, pero no son pocos los casos en que el dolor, la pesadumbre
y la equivocación están también presentes.
Es
el amor equivocado, si cabe el más intenso de todos.
Quienes
se enamoran de adictos a las drogas o de personas con desequilibrios mentales,
son individuos que se enredan en situaciones de pareja donde el amor es un fin
a conquistar en sí mismo. Sueñan con salvar al hombre o a la mujer que aman, y
piensan que si él o ella cambiasen encontrarían la recompensa en el amor
compartido.
AMOR Y DUELO NO RESUELTOS
Muchas
personas viven un amor fracasado con tal persistencia, que una vida entera no
les basta para superarlo. Enviudan sin que se les haya muerto nadie, y, con las
heridas abiertas, recuerdan día a día los detalles de su pasión truncada, como
si los sucesos hubiesen ocurrido ayer. Clavados en un duelo no resuelto,
mantienen un luto eterno que les impide respirar aire fresco y despejar la
nostalgia. Convertidos en estatuas de sal, miran sólo hacia atrás, mientras
dejan pasar nuevas oportunidades de formar pareja. Aferrados a una relación
amorosa que hace rato ya murió, son incapaces de dar vuelta la hoja para vivir
el presente y el futuro. A pesar de sí mismos, se quedan pegados emocionalmente
en el pasado.
Cuando
se está enfermo de otro, obsesionado y desesperado perpetuamente por una
relación imposible, es fácil que los sentimientos puedan confundirse. Así,
podemos creer que es amor lo que quizás sea más bien tristeza infinita o rabia
por el abandono, o culpa por sobrevivirlo, o miedo al vacío, o una manera de
vengarse por la traición y el agravio recibidos. Quizás simplemente sea nuestro
ego obstinado, que se niega a admitir una derrota. Voluntariosos, nos cuesta
tolerar que las cosas no salgan de acuerdo a lo planeado, o quedamos
atragantados con tantas palabras y sentimientos que nunca lograron ser
expresados. Orgullosos, nos es difícil soportar que el otro viva feliz sin
nosotros, menos aún aceptar que tal vez desaparecimos de su vida sin dejar
rastro. También puede ser un exceso de lealtad a una historia vivida con
intensidad o simple rebeldía frente a una pérdida lamentable, o una forma
particular de hacerle un homenaje a quien se quedó con nuestras ilusiones. O
quizás sean profundas añoranzas de los buenos momentos, o expectativas falsas a
las cuales seguimos apegados, o un insondable hastío por todos los sueños que
se nos han desmoronado, o un temor incontrolable a la incertidumbre. Tal vez
sean heridas de la infancia o los gritos acallados del pasado que sólo
encuentran salida a través de una memoria obcecada.

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